"SOY FELIZ, ERES FELIZ… SOMOS FELICES"


Comúnmente vemos y escuchamos acerca de personas que tienen mucho dinero, pero no son felices, que tienen una familia sana pero no son felices, que tienen un buen trabajo, pero y pero y pero… pareciera que, a pesar que la Real Academia Española define La Felicidad como el "estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien" no basta “tener” para ser feliz y de eso todos podemos tener cientos de ejemplos. También sabemos de personas que han alcanzado objetivos que lucen muy importantes como obtener el título profesional deseado, tener hijos, mudarse, aprender nuevas cosas, etc. e igualmente manifiestan no ser felices, de manera que tampoco pareciera ser que los logros hacen la felicidad. Unos están acompañados y quieren estar solos, otros están solos y quieren estar acompañados…

Por otro lado también conocemos muchas personas que tienen muy “poco”, que sus logros no son muy relevantes, que adolecen de muchas virtudes y manifiestan ser felices, y nos preguntamos, ¿Será que estas personas son muy conformistas? ¿Será que son mentirosos y ocultan su infelicidad? ¿O realmente será que la felicidad es como citan algunos autores, que la felicidad es sencillamente un estado de ánimo?

La Felicidad o Ser Feliz
Considero que ante estas manifestaciones a favor o en contra de la felicidad, bien vale la pena hacer una reflexión sobre ¿Qué es lo que específicamente requieren las personas para ser felices? ¿Es que realmente se puede considerar a la felicidad como un objetivo de vida? ¿Es posible que esta felicidad sea un estado permanente?
Algo que sí parece ser muy cierto es que no necesariamente las cosas que hacen feliz a una persona, siempre van a ser las mismas que harán felices a otras, porque como dice el dicho “cada cabeza es un mundo” o como reza la Programación Neurolingüística (PNL) “el mapa no es el territorio”. De manera que en lo que si podríamos coincidir es que la felicidad es muy relativa, en consecuencia va más asociada al sentir de cada persona que a lo que rodea a esa persona.
Entonces, muchos dirán que el secreto estará en que cada quien pueda descubrir cuáles son los elementos o variables que sumarán a favor de ese “ser o sentirse feliz”, sin embargo, si pensamos en la felicidad como algo que hay que conseguir, como un estado de bienestar ideal y permanente al que hay que llegar, lo que vamos a conseguir con mayor probabilidad es un continuo sentimiento de frustración, ya que va a ocurrir como sucede con todas aquellas cosas que vamos alcanzando en la vida, que se convierten en pasos o metas que vamos alcanzando, pero nunca considerando que hemos llegado al final. No me imagino como sería la vida si en algún momento consideráramos que somos un “producto terminado”. Definitivamente, la felicidad no es un objetivo y mucho menos el final del camino. Cada vez que vamos alcanzando nuestros deseos, seguirán apareciendo otros y otros y otros… y eso le da sentido a la vida.

Felicidad y Bienestar
Claro que obtener muchas cosas nos da un sentido de bienestar. Un bien material como un buen carro, una buena casa, buenos amigos y buena salud, son por supuesto sinónimos de bienestar, que pudiéramos decir que nos brindan felicidad. El problema es que perderíamos igualmente esa felicidad cuando por razones lógicas de la vida, dejáramos de contar con algo de eso que nos está dando felicidad, entonces de un día a otro nos podemos encontrarnos afirmando que “somos infelices”. Por eso es que muchas personas viven en una permanente frustración en la búsqueda de la felicidad, dado que incluso cuando creen estar más cerca, ocurren hechos, como la pérdida del trabajo, de un ser querido, el rompimiento de una relación u otras situaciones que interrumpen ese bienestar al que están asociando su felicidad.

Creencias acerca de la felicidad
Por supuesto que asociar la felicidad a algo específico como la salud, bienes, logros u objetivos, va de la mano con las creencias que vamos aprendiendo a lo largo de nuestras vidas. Por ejemplo:
Creemos que “la felicidad es algo que tenemos que alcanzar” y pasamos la vida haciendo cosas para obtenerla, llenos de miedos, conflictos y hasta saboteos en esa “búsqueda” de algo que, realmente no es una “cosa” que se pueda alcanzar.
Otra creencia es que “no se puede ser feliz si no se tiene a nuestro lado las cosas y personas que tanto estimamos”. Resulta que sencillamente es imposible mantener para siempre todo lo que amamos o estimamos en nuestra vida. De manera que desde esta creencia, sería imposible llegar a ser feliz.
Otras veces nos quedamos con la creencia que “seré feliz si logro generar los cambios en algunas situaciones y/o personas” Algo que resulta ser aún más frustrante porque no tenemos, o tenemos muy poco poder para generar los cambios que deseamos en los otros, y como ya lo he expresado, aún consiguiendo algunos cambios, la naturaleza nos lleva a aspirar otros cambios.
Y así como esos ejemplos, una peor es sencillamente creer que “la felicidad no existe” o muchas otras asociadas a los deseos que tenemos en la vida y las creencias que el hecho de alcanzarlos nos hará felices, cuando la realidad nos dice que el cumplimiento de un deseo es un instante de placer, satisfacción o bienestar y como ya lo hemos hablado, esto no es felicidad.

Una cuestión de actitud
Para algunos pensadores y filósofos, todos los bienes como dinero, honores, fama, talento, no son más que elementos que ayudan a la felicidad, pero no la felicidad en sí misma. Para otros pensadores, la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es decir, es una decisión. Desde este enfoque se asume la felicidad como una experiencia totalmente subjetiva que normalmente se resume por el grado de satisfacción que uno tiene en la vida. En lo que a mi respecta, coincido con ambas posturas y más aún con esta última. Es una cuestión de actitud mental ante la vida, por eso vemos algunas personas, que no importa todo lo bueno que pueda rodearlas, sólo resaltan siempre lo malo. El que una persona sea optimista no significa que todo le sale siempre bien, sino que aunque algunas cosas salgan mal, confía en que siempre habrá vías para superar las dificultades.
Es nuestra actitud ante la vida, ante los problemas y las preocupaciones, lo que va a darnos ese sentido de ser o no ser felices. No quiero con esto decir que no importan los bienes, el dinero, los logros, el sentirnos amados, lo que sí quiero resaltar es que la felicidad es una actitud constante y que sin ese valor en nuestra vida no importa lo que se tenga, lo que se logre o quienes nos rodeen, seguiremos viendo la felicidad como una utopía o algo que quien sabe Dios porqué sólo le llega a algunas personas.

La felicidad, una decisión
Si a este momento llego convencido que lo más importante para ser feliz es la actitud para vivir y enfrentar los obstáculos, sabores y sin sabores de la vida, entonces concuerdo con que para ser felices debemos ante todo decidirlo, incorporando a mis creencias "yo puedo y merezco ser feliz", "yo escojo ser feliz". Una actitud positiva y una esperanza continua son mucho más útiles que una actitud pesimista o una visión "amarga" de la existencia. A mi en lo particular me gusta la idea tener creencias que afiancen mi identidad de tal manera que yo pueda aseverar “Yo soy feliz”.
El ser feliz no es un simple estado de ánimo, es una actitud constante, que podemos incorporar en nuestro estilo de vida, entre otras cosas:
• Aprendiendo a disfrutar tanto las grandes como las pequeñas y cotidianas cosas de nuestra vida como la amistad, la familia, la naturaleza, el trabajo, nuestra salud, etc.
• Haciendo lo que hacemos, cualquiera que sea nuestra ocupación, con entusiasmo, bien hecho y con mucha satisfacción
• Agradeciendo no sólo lo que tenemos, sino también lo que hemos tenido, sean experiencias agradables o desagradables, bienes materiales, familiares o amistades. Porque esas experiencias son las que nos permiten aprender, crear valores y crecer como personas
• Aceptando nuestras cualidades y limitaciones sin renunciar a mejorar, por el contrario aprovechando toda oportunidad que se nos brinde para aprender y mejorar

Lo más importante es estar consciente que el camino de la vida está lleno de momentos placenteros y otros no tan placenteros, ¡esa es la vida! No es en el futuro donde encontraremos la felicidad, es “aquí y ahora”. Por supuesto, “yo soy feliz, “tu eres feliz” y “todos podemos ser felices”

Gerardo Velásquez
Psicólogogvelasquez99@cantv.net