LA JUBILACIÓN


El disfrute o la tragedia de una nueva etapa en la vida

La vida de los seres humanos está caracterizada por importantes cambios que necesariamente se han de producir como consecuencia de la dinámica misma del desarrollo de la humanidad. De niños enfrentamos la separación temporal de la protección maternal cuando iniciamos la etapa escolar, de adolescentes pasamos por el proceso de dejar la niñez para entrar en la adultez, luego viene la importante fase de independizarnos de nuestros padres e iniciar un nuevo proyecto de familia, que a su vez lleva varias etapas que habrán de ser recorridas, y todo ello, enfrentando en cada faceta nuevas situaciones que en mayor o menor grado requieren grandes cambios para lograr la necesaria adaptación que dichas facetas implican.
En este transcurrir de la vida existe una etapa, que viene a ser de un gran impacto, este es el caso de un momento de la vida profesional del hombre o mujer que algunos temen y otros esperan con ansiedad, pues crea expectativas positivas y negativas en las personas: El momento de la jubilación. Una nueva etapa, que al igual que las anteriores, trae consigo el cambio del estilo de vida de la persona y la adopción de nuevos roles, y que, dadas una serie de circunstancias y características muy particulares de la misma, afecta de una manera muy especial la vida, no sólo de la persona, sino de su pareja y su entorno familiar.
Esta, definitivamente es una etapa en la que se suelen sentir diferentes emociones como miedo, alegría o tristeza, nostalgia por los tiempos pasados, e inclusive, algunos comienzan a padecer dolencias y a tener cualquier tipo de malestares físicos.

Para algunos, lamentablemente no la mayoría, la jubilación es tomada con mucho optimismo, como el muy merecido descanso y a la vez la oportunidad para hacer cosas nuevas. Estas personas manifiestan un sentimiento de libertad, se sienten dueños de su tiempo y lo utilizan para realizar distintas actividades, lo que les permite una rápida adaptación al cambio y logran disfrutar esta nueva fase de su vida. Otros, aunque su primera reacción ante la jubilación pareciera ser positiva, rápidamente son invadidos por cierta nostalgia, debido al cese de una actividad laboral a la que venían acostumbrados por tantos años, donde el “tiempo” siempre estaba cubierto, su función tenía un significado de valor para él y su entorno. Se sentía parte de una familia compuesta por sus compañeros de trabajo que ahora extraña y de sólo pensar que ya no se verán todos los días, aumenta la nostalgia y la tristeza.

Lo que se pierde y lo que se gana con la jubilación
Es importante entender y aceptar que, como todo cambio, con la jubilación hay cosas que quedan en el pasado y que no volverán, pero también se abre paso a nuevas oportunidades, aunque con características muy diferentes.
Cuando evaluamos las pérdidas, éstas, como consecuencia de la falta de preparación y aceptación del cambio, suelen ser muy dolorosas y traumáticas. Es evidente que los compromisos adquiridos en el mundo profesional y del trabajo ya no existen. Terminó la rutina de levantarse temprano y cumplir un horario que deja un vacío que hay que llenar. Cesa la relación formal con los compañeros de trabajo, al mismo tiempo que se van distanciando e incluso tiende a desaparecer la relación informal que siempre existió con ellos. Así, compañeros, proveedores y clientes que conforman un importante núcleo de relaciones sociales con la jubilación desaparecen. Se deja un status que le otorgaba la respectiva posición en su trabajo. El aspecto económico también cambia, pues se pasa de inmediato de un sueldo a una pensión que rápidamente sufre el impacto de la devaluación. De manera que no se puede negar que lo que está quedando atrás obviamente debe afectar al jubilado.
Sin embargo, tarde o temprano todo trabajador ha de llegar a ese nuevo estado, donde también se va a encontrar con muchos aspectos positivos que ha de considerar para reencuadrar esta nueva etapa, en la que le ha de tocar vivir mucho tiempo dada la larga expectativa de vida de hoy en día. Si la persona se levantaba temprano, ahora puede hacerlo más tarde. Si no tenía tiempo para hacer cosas que quería pero no podía hacer, ahora sí lo tiene. Ahora puede compartir más con la familia. En definitiva, la jubilación es un período de transición de un estilo de vida a otro totalmente diferente, que debe ser tomado con absoluta normalidad.

Aspectos que hacen más difícil este proceso
Muchas veces el jubilado hace más difícil la adaptación y le cuesta aceptar su nuevo rol en la vida. La actividad laboral suele ser uno de los aspectos fundamentales que las personas asumen para definir su IDENTIDAD, de manera que ahora no es “Carlos el gerente”, “Luis el jefe de ...”, “Alicia la maestra”, “Carmen la secretaria”, “Roberto el cartero”, etc. y queda como si le hubieran robado su identidad. Ahora ha de reencontrarse con muchos “yo soy” que siempre han existido, pero que no consideraba en su definición como persona. De manera que ha de empezar a identificarse no sólo como el “jubilado de...”, sino a darle más fuerza a su identidad reconociendo que es una persona, un padre, abuelo, miembro de una familia, miembro de una sociedad, y tantas otras que igualmente lo definen y definirán como persona.
Hay que aceptar que los excompañeros de trabajo siguen su día a día y una visita corta y esporádica puede ser agradable, pero caso contrario puede tener un peor efecto si se percibe rechazado o no tratado como lo esperaba.
Otro problema que suele presentarse, sobre todo con los jubilados hombres cuya esposa siempre asumió las riendas de la rutina hogareña, es que comienzan a tomar iniciativas con cambios inconsultos sobre aspectos que toda la vida coordinó su pareja, que incluso pueden ser tonterías como cambiar un matero de un lugar a otro. Estos y otros aspectos en el hogar suelen ser considerados por la pareja como una invasión a su espacio y en consecuencia dan origen a peleas e incomodidades.

De la inadaptación a la enfermedad
Si el jubilado no está preparado y se deja llevar por la sensación de inutilidad del triste estereotipo que ahora ha de matar el tiempo sentado en una plaza alimentando palomas, viendo televisión, peleando en casa o quejándose por lo que dejó atrás, el impacto emocional traerá consecuencias muy severas que probablemente acaben con su salud mental y física.
En primer lugar son frecuentes los cuadros depresivos acompañados de astenia, trastornos del sueño, angustia o manifestaciones de hipocondría. Hay personas que se vuelven agresivas, intransigentes, muy críticos y desconfiados con los demás. También es bastante frecuente la persona inadaptada que se vuelve solitaria, aburrida con su vida, sin encontrar metas ni nada que le ilusione.
Hoy está altamente demostrado que estos cuadros alteran la respuesta de los Sistemas Inmunológico y Endocrino, que se traduce en el deterioro físico y la aparición de enfermedades delicadas.

Cómo enfrentar la jubilación
Si estamos conscientes que un día llegaremos a esta etapa, lo ideal es comenzar a tiempo la preparación para cuando llegue el momento. Si el caso es que ya llegamos, sólo nos queda entender y poner en práctica las acciones necesarias.
Aunque el tema económico parece preocupar a la mayoría y ciertamente es uno de los aspectos más importantes, ya que supone una merma en los recursos de la persona y de su familia, éste no es sino uno de los cambios a los que habrá de enfrentarse el nuevo jubilado. Si nos preparamos psicológicamente el proceso seguramente será más interesante y la adaptación más gratificante.
Es importante tomarse un tiempo para reflexionar sobre todo lo que cambiará y sobre las muchas cosas que una vez jubilado se pueden empezar a hacer. De manera que hay que primeramente soltar lo que “fui” y prepararse para "seguir siendo" rescatando y/o incorporando muchos otros "yo soy...". Recordemos que es una larga etapa la que se está iniciando. Entre otras cosas es recomendable:
- Mantener una vida físicamente activa. Desde caminar, hasta practicar cualquier disciplina deportiva acorde con las condiciones de la persona. Si nunca se ha hecho deportes, no se puede pretender ser un futbolista. Sin embargo, previa evaluación médica son muchas las nuevas actividades en las que se puede incursionar.
- Mantenerse intelectualmente activas. Actividades como leer, mejor aún incorporándose a círculos de lectores donde se comparten y discuten los temas leídos, sacar crucigramas, escribir, e incluso iniciar nuevos estudios.
- Iniciar actividades que siempre se quisieron realizar pero que el poco tiempo disponible no lo permitía, como ir al cine o teatro, eventos deportivos, etc.
- Aprender nuevas destrezas como jardinería, cocina, computación, arte.
- Conversar con la familia y llegar a acuerdos sobre nuevas responsabilidades que está dispuesto a asumir en el hogar.
- Realizar cualquier actividad con o sin ganancia económica, que aporte beneficios a la comunidad

De cada quien dependerá hacer de esta nueva etapa el disfrute pleno de una nueva vida.

Gerardo J. Velásquez D.
Psicólogo
Gvelasquez99@cantv.net